​El mito de la culpa ajena: ¿Por qué un hombre casado busca una amante?

​Durante mucho tiempo ha existido una creencia popular bastante extendida —y profundamente injusta— que afirma que cuando un hombre casado busca una amante es «porque la esposa algo dejó de hacer» o «porque en casa no encuentra lo que necesita». Esta noción coloca la responsabilidad de la infidelidad sobre la pareja engañada, perpetuando un estereotipo falso.

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​La realidad que revelan la psicología de pareja y los terapeutas relacionales es mucho más compleja: la decisión de ser infiel responde, en la inmensa mayoría de los casos, a procesos internos del propio individuo y no a las deficiencias de su cónyuge.

​Desmontando el mito: La mujer no es la responsable

​Atribuir la infidelidad de un hombre a la conducta, el físico o la atención de su esposa es un error de perspectiva. Las relaciones atraviesan etapas: el enamoramiento inicial, la rutina, la crianza de los hijos y las presiones financieras. Culpar a la mujer por los cambios naturales del tiempo o por el desgaste de la convivencia ignora el hecho de que el compromiso de fidelidad es una elección personal e individual.

​¿Qué busca realmente un hombre que recurre a una amante?

​En lugar de mirar hacia la esposa, los expertos sugieren mirar hacia la psicología de quien comete la infidelidad. Entre los motivos más frecuentes se encuentran:

​Búsqueda de validación y ego: Con el paso de los años, algunas personas sienten que pierden su atractivo o juventud. Una relación extramatrimonial suele funcionar como un «chute» de dopamina y ego para reafirmar su masculinidad.

​Evasión de los problemas propios: La amante representa un mundo sin facturas, sin discusiones domésticas y sin responsabilidades. No se busca a una «mejor pareja», sino a una fantasía sin fricción.

​Falta de habilidades de comunicación: Muchos hombres no han aprendido a expresar sus insatisfacciones, inseguridades o necesidades dentro del matrimonio. En lugar de gestionar el conflicto o acudir a terapia de pareja, eligen la vía del escape.

​La novedad por la novedad: El cerebro humano responde con fuerza al factor sorpresa. A menudo, la amante no es «más bella» ni «más interesante» que la esposa; simplemente es nueva.

​La diferencia entre el problema de pareja y la infidelidad

​Es completamente normal que en un matrimonio existan bajones en la intimidad, desconexión emocional o distanciamiento. Sin embargo, el problema de pareja no genera la infidelidad; la genera la forma en que el individuo decide gestionar ese problema.

​Ante la insatisfacción en un matrimonio existen vías maduras: la comunicación asertiva, la terapia de pareja o, si el vínculo está agotado, la separación. La infidelidad no es una consecuencia inevitable, sino una decisión consciente de evadir el problema.

​Conclusión

​Decir que un hombre casado busca una amante «por culpa de la mujer» es una simplificación que justifica la falta de responsabilidad personal. La infidelidad habla más de las carencias emocionales, el nivel de madurez y los límites éticos de quien engaña, que del valor o la dedicación de la persona engañada.

 

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