¿El té de flor de Jamaica está provocando cáncer? Esto es lo que realmente se sabe
En los últimos días han circulado publicaciones en redes sociales que aseguran que el té de flor de Jamaica puede provocar cáncer. Sin embargo, la evidencia científica disponible no respalda esa afirmación.
De hecho, la mayoría de las investigaciones publicadas hasta la fecha estudian a la flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa) por sus posibles propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y, en laboratorio, por su potencial para inhibir el crecimiento de ciertas células cancerosas, no por causar cáncer. Hasta el momento: Las investigaciones en humanos sugieren que el consumo de flor de Jamaica podría: Aunque estos resultados son prometedores, los investigadores coinciden en que aún se necesitan estudios más amplios para confirmar todos sus efectos. Para la mayoría de los adultos sanos, consumir té de flor de Jamaica con moderación se considera seguro. Los ensayos clínicos disponibles han reportado pocos efectos adversos importantes. No obstante, algunas personas deben tener precaución, especialmente quienes: Con frecuencia, publicaciones en internet confunden estudios realizados en células o en animales con resultados comprobados en seres humanos. También es común que se malinterpreten investigaciones sobre extractos concentrados, que no equivalen al consumo habitual de una infusión. En otros casos, se viralizan titulares sin citar estudios científicos o sacando conclusiones que la investigación original nunca afirmó. No existe evidencia científica de que el té de flor de Jamaica cause cáncer. Por el contrario, la investigación disponible se ha centrado en estudiar sus posibles beneficios para la salud cardiovascular y sus compuestos antioxidantes, además de explorar, en estudios de laboratorio, un posible papel en la investigación del cáncer. Como ocurre con cualquier alimento o bebida, la recomendación es consumirlo con moderación y consultar a un profesional de la salud si se padecen enfermedades crónicas o se toman medicamentos. La mejor forma de protegerse de la desinformación es verificar siempre que las afirmaciones provengan de fuentes médicas y científicas confiables.VER INFORMACION COMPLETA

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