Michael Jackson no solo fue el «Rey del Pop»; también fue el blanco de una de las maquinaciones mediáticas más intensas de la historia de la cultura pop. Durante décadas, la prensa sensacionalista alimentó mitos descabellados que el público terminó aceptando como verdades absolutas.
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A continuación, desmentimos las falsedades más comunes sobre su vida con los hechos reales en la mano.
1. El mito de que «quería ser blanco»
- Lo que se decía: Durante los años 80 y 90, los tabloides afirmaron que Michael odiaba su herencia afroamericana y que se había sometido a dolorosos tratamientos quirúrgicos y químicos para blanquear su piel.
- La realidad: Michael Jackson padecía vitiligo, una enfermedad autoinmune que destruye las células encargadas de la pigmentación cutánea, provocando manchas blancas por todo el cuerpo. Al principio, el cantante cubría las manchas blancas con maquillaje oscuro, pero a medida que la enfermedad avanzó y afectó a más del 80% de su cuerpo, se volvió médicamente más viable unificar el tono hacia el color claro.
La autopsia oficial realizada en 2009 tras su fallecimiento confirmó de manera definitiva el diagnóstico clínico de vitiligo. El propio Michael lo aclaró en su famosa entrevista de 1993 con Oprah Winfrey: «Soy un afroamericano, estoy orgulloso de mi raza y de quién soy».
2. La cámara de oxígeno hiperbárica
- Lo que se decía: En 1986 circuló una fotografía de Michael durmiendo dentro de una urna de cristal de alta tecnología. Los medios aseguraron que dormía allí todas las noches para no envejecer y lograr vivir 150 años.
- La realidad: La historia fue un truco publicitario ideado en gran parte por el propio entorno de Michael para promocionar la película Captain EO. Michael había donado una importante suma de dinero (y un equipo hiperbárico de última generación) al Centro de Quemados Michael Jackson del hospital Brotman Memorial, tras sufrir graves quemaduras de segundo y tercer grado en el cuero cabelludo filmando un comercial de Pepsi en 1984. La foto se tomó simplemente mientras él «probaba» el equipo por curiosidad.
3. Los supuestos restos del «Hombre Elefante»
- Lo que se decía: Se reportó masivamente que el cantante había ofrecido un millón de dólares para comprar los huesos de Joseph Merrick (el «Hombre Elefante») al London Hospital Medical College.
- La realidad: Totalmente falso. Michael se sentía profundamente identificado con Merrick debido a cómo la sociedad juzgaba y aislaba a alguien por su aspecto físico, e incluso visitó la exhibición médica en Londres. Sin embargo, jamás intentó comprar los restos. El rumor nació como otra historia exagerada de la prensa británica que luego se esparció por el mundo.
4. Que «inventó» el Moonwalk
- Lo que se decía: Millones de personas creen que Michael Jackson sacó de su propia imaginación los icónicos pasos deslizantes que presentó al mundo en el especial de televisión Motown 25 en 1983.
- La realidad: El propio Michael siempre fue honesto sobre esto: él no inventó el paso, sino que lo perfeccionó y lo inmortalizó. El movimiento, originalmente llamado backslide (deslizamiento hacia atrás), era un paso clásico del street dance y del popping que utilizaban los niños negros en los barrios urbanos de Estados Unidos. Bailarines y mimos como Bill Bailey, Jeffrey Daniel e incluso Marcel Marceau ya habían hecho variaciones de este paso décadas antes. Michael lo aprendió de jóvenes bailarines callejeros, le añadió su toque de genialidad (como quedarse en puntas de pie) y lo convirtió en un fenómeno global.
5. Su matrimonio con Lisa Marie Presley fue «una farsa comercial»
- Lo que se decía: Cuando se casó con la hija de Elvis Presley en 1994, el mundo asumió que se trataba de una fría estrategia de relaciones públicas para limpiar su imagen tras las primeras acusaciones civiles de 1993.
- La realidad: Quienes los conocieron de cerca afirmaron que la relación era auténtica. Lisa Marie Presley defendió la legitimidad de su matrimonio hasta el fin de sus días, asegurando en múltiples entrevistas posteriores que estaban profundamente enamorados y que mantenían una vida matrimonial y sexual completamente normal. El matrimonio terminó tras dos años debido a las presiones de la fama y diferencias irreconciliables sobre tener hijos en ese momento de crisis mediática.
Detrás del mito de «Wacko Jacko» (el apodo despectivo que le dio la prensa británica) había un hombre excéntrico, traumatizado por una infancia ultra-expuesta y profundamente solitario, pero cuya realidad médica y personal distaba mucho de las caricaturas monstruosas o ridículas que vendían los periódicos.