Más allá de la timidez: La explicación científica de por qué los perros olfatean la zona íntima de las mujeres

​Para cualquier dueña de una mascota o visitante, la situación puede resultar sumamente incómoda: estás saludando a un perro y, de repente, este dirige su hocico directamente hacia tu zona íntima.

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Aunque la primera reacción humana suele ser la vergüenza o el deseo de apartar al animal de inmediato, para el perro no existe ninguna connotación maliciosa ni falta de respeto.

​La ciencia veterinaria ha demostrado que este comportamiento no es aleatorio. Los perros olfatean la zona íntima de las mujeres porque es una de las fuentes de información biológica más ricas y concentradas de todo el cuerpo humano.

​El superpoder del olfato canino y las glándulas apocrinas

​Para entender este comportamiento, primero debemos comprender cómo ven —o mejor dicho, cómo huelen— los perros el mundo. Mientras que los humanos dependemos principalmente de la vista, los perros poseen entre 200 y 300 millones de receptores olfativos en la nariz (en comparación con nuestros escasos 5 millones). Además, cuentan con el órgano de Jacobson (u órgano vomeronasal), ubicado en el paladar, que les permite «saborear» e interpretar las feromonas.

​Los humanos producimos feromonas a través de las glándulas sudoríparas apocrinas. A diferencia de las glándulas ecrinas (que están por todo el cuerpo y producen el sudor común para regular la temperatura), las apocrinas se concentran principalmente en dos zonas: las axilas y la región perianal e inguinal (la zona íntima).

​Para un perro, acercar su nariz a esa zona es el equivalente canino a leer una biografía completa de la persona en cuestión de segundos.

​¿Qué información obtienen los perros al olfatear esa zona?

​A través de la firma química de las feromonas, un perro puede descifrar un desglose detallado del estado biológico y emocional de una mujer. Al olfatear la zona íntima, descubren:

  • Identidad y género: Saben perfectamente quién eres y tu sexo biológico.
  • Estado de salud y edad: Detectan si hay alguna alteración en el sistema inmunológico o variaciones asociadas a la edad.
  • Estado emocional: Las feromonas cambian si la persona está estresada, ansiosa, feliz o asustada. El perro capta esa sintonía química al instante.

​Los momentos de mayor intensidad química

​Los etólogos (especialistas en comportamiento animal) señalan que el interés de los perros por la zona íntima femenina se intensifica drásticamente en situaciones donde los niveles hormonales cambian. Un perro mostrará muchísima más insistencia si la mujer se encuentra en alguna de estas etapas:

  1. Durante la menstruación: El cambio hormonal y la presencia de sangre alteran por completo el perfil olfativo, lo que despierta una enorme curiosidad en el animal.
  2. En el embarazo o postparto: El cóctel de hormonas que el cuerpo femenino produce durante la gestación y la lactancia es detectado por el finísimo olfato del perro mucho antes de que sea físicamente evidente para los humanos.
  3. Durante la ovulación: Los picos de estrógeno modifican las feromonas secretadas, enviando una señal química muy clara al entorno.
  4. Después de mantener relaciones sexuales: El perro puede captar la presencia de hormonas vinculadas al coito y fluidos biológicos.

​¿Cómo manejar la situación sin regañar al animal?

​Dado que se trata de un comportamiento instintivo y puramente informativo (para ellos es como estrechar la mano o preguntar «¿cómo estás?»), castigar o gritar al perro es un error, ya que no entenderá por qué se le reprende por usar su sentido natural.

​Los expertos en comportamiento canino recomiendan una redirección amable:

  • Anticipación: Si sabes que tu perro o el de un conocido tiende a hacer esto, intercepta el saludo ofreciéndole primero el puño cerrado a la altura de su nariz. Esto le da una vía de entrada olfativa segura y alejada de las zonas incómodas.
  • La orden de sentado: Pedirle al perro que se siente («sit») antes de que se acerque demasiado rompe la fijación y desvía su atención hacia un comportamiento premiable.
  • Calma y naturalidad: Aparta suavemente al perro usando tu cuerpo o una orden de control, sin hacer un drama de la situación. Al fin y al cabo, el animal solo está intentando conocerte un poco mejor a través del lenguaje de la naturaleza.

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