¿Qué pasa en el cuerpo cuando nos besamos con lengua? La ciencia detrás del «French Kiss»
Un beso con lengua, o el clásico beso francés, es mucho más que un simple acto romántico o una muestra de pasión. Es una auténtica revolución biológica. En el momento en que dos lenguas se encuentran, el cerebro activa un centro de mando que desencadena tormentas hormonales, quema calorías y pone a trabajar a millones de bacterias.
Si alguna vez te has preguntado por qué nos gusta tanto o qué ocurre exactamente bajo la piel cuando lo hacemos, aquí te contamos toda la ciencia que se esconde detrás de este gesto. El beso con lengua activa una inmensa red de terminaciones nerviosas en los labios y la lengua (que son de las zonas más sensibles de todo el cuerpo). Al estimularlas, el cerebro empieza a fabricar sustancias químicas a toda velocidad: Al mismo tiempo que estas hormonas suben, los niveles de cortisol (la hormona del estrés) bajan drásticamente. Por eso, un buen beso es uno de los mejores ansiolíticos naturales que existen. Aunque suene un poco menos romántico, un beso con lengua de apenas 10 segundos implica el intercambio de unos 80 millones de bacterias. La boca alberga un ecosistema único llamado microbioma oral. Cuando nos besamos, compartimos parte de esa identidad biológica. La buena noticia es que, lejos de ser perjudicial, esto suele ser excelente para la salud: exponerte a bacterias nuevas estimula y fortalece tu sistema inmunitario, ayudando a crear nuevos anticuerpos. Obviamente, esto es positivo siempre y cuando ambas personas estén sanas, ya que también es la vía de transmisión de virus comunes como el de la gripe o la famosa mononucleosis («enfermedad del beso»). Muchos científicos sostienen que el beso con lengua evolucionó como una herramienta de selección natural. Al besar, saboreamos y olemos la saliva de la otra persona a una distancia mínima. La saliva contiene pistas químicas sobre el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH), un conjunto de genes involucrados en el sistema inmunitario. De forma completamente inconsciente, tu cerebro analiza si los genes de la otra persona son diferentes a los tuyos. Si lo son, la atracción aumenta, ya que la combinación de genes diferentes garantizaría una descendencia con un sistema inmune más fuerte. En resumen: si el beso «sabe bien», tu biología te está diciendo que hay buena compatibilidad. Un beso apasionado no es un acto pasivo. Para mover la lengua y los labios se ponen en marcha hasta 34 músculos faciales y otros 11 músculos que estabilizan la postura del cuello. Este esfuerzo muscular aumenta el flujo sanguíneo en el rostro, lo que oxigena la piel y estimula la producción de colágeno (un efecto «lifting» natural). Además, aunque no va a sustituir una sesión de gimnasio, se estima que un beso con lengua intenso puede quemar entre 2 y 6 calorías por minuto. La anticipación y el acto de besar estimulan las glándulas salivales, provocando una mayor producción de saliva. La saliva es el mecanismo de limpieza natural de la boca: ayuda a eliminar los restos de comida, equilibra el pH ácido que daña el esmalte y combate las bacterias que causan las caries. Así que, indirectamente, besar ayuda a proteger tus dientes. En conclusión: Besar con lengua es una de las actividades más complejas y beneficiosas que compartimos los seres humanos. Reduce el estrés, mejora las defensas, activa tu cerebro y te conecta con el otro a un nivel celular. La próxima vez que des un beso apasionado, recuerda que tu cuerpo entero está celebrando una auténtica fiesta de la salud.VER INFORMACION COMPLETA

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