¿Por qué se te duermen las manos y sientes hormigueo en los pies? Tal vez tu cuerpo te está avisando algo importante
¿Alguna vez te ha pasado que estás tranquilo viendo una película, usando el celular o incluso dormido… y de repente sientes que las manos se te duermen o los pies te dan una sensación rara, como si caminaras sobre burbujas o agujas? Esa sensación de hormigueo o adormecimiento puede parecer inofensiva al principio, pero cuando se vuelve frecuente, es hora de prestar atención.
Nuestro cuerpo tiene maneras bastante curiosas de decirnos que algo no está del todo bien. Y ese cosquilleo persistente no es solo una molestia pasajera. Puede ser un aviso de que algo en el sistema nervioso o circulatorio no está funcionando como debería. 📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo. 1. Mala postura o presión sobre un nervio 2. Falta de vitaminas, especialmente del complejo B 3. Diabetes y prediabetes 4. Problemas circulatorios 5. Síndrome del túnel carpiano 6. Hernias discales o compresión de nervios en la espalda 7. Enfermedades autoinmunes y neurológicas 8. Efectos secundarios de medicamentos o consumo excesivo de alcohol ¿Qué puedes hacer si te ocurre con frecuencia?VER INFORMACION COMPLETA

Ahora bien, ¿qué puede estar detrás de ese adormecimiento incómodo? Aquí te explico varias causas comunes, algunas más sencillas de lo que crees y otras que requieren más cuidado:
A veces, la explicación más simple es la correcta. Cuando pasamos mucho tiempo con las piernas cruzadas o dormimos con el brazo bajo la almohada, podemos presionar nervios o vasos sanguíneos. Eso corta momentáneamente la circulación o interfiere con los impulsos nerviosos, y ahí aparece el famoso «se me durmió». En estos casos, el hormigueo se va al movernos.
Las vitaminas B, como la B1, B6 y B12, son esenciales para el buen funcionamiento de los nervios. Si tu dieta es pobre en estos nutrientes, o si tu cuerpo no los absorbe bien, puedes empezar a sentir cosquilleos, debilidad o incluso calambres. Esto pasa mucho en personas con dietas muy restrictivas o con ciertos problemas digestivos.
Uno de los síntomas más comunes de la diabetes no diagnosticada es la neuropatía periférica. Esto se traduce en hormigueo, ardor, entumecimiento o dolor, sobre todo en los pies. Si este malestar es constante y no mejora, puede ser una señal de que tus niveles de azúcar están fuera de control.
Cuando la sangre no fluye bien hacia las extremidades, las manos y los pies son los primeros en quejarse. Las venas obstruidas o enfermedades como la insuficiencia venosa pueden provocar ese tipo de sensaciones. También es común sentir frío en las manos o pies incluso cuando el ambiente no está tan frío.
Este problema afecta especialmente a quienes trabajan muchas horas en computadoras, usan mucho el celular o realizan tareas repetitivas con las manos. Se trata de la compresión del nervio mediano en la muñeca, y genera hormigueo, debilidad y a veces hasta dolor en los dedos, sobre todo por las noches o al despertar.
Un pinzamiento en la zona lumbar o cervical puede causar entumecimiento no solo en la espalda, sino que irradia hacia los brazos o las piernas. Si notas que el adormecimiento baja desde el cuello o la cintura hacia las extremidades, podría estar relacionado con un problema en la columna.
Algunas condiciones como la esclerosis múltiple, el lupus o el síndrome de Guillain-Barré pueden provocar alteraciones en los nervios periféricos. Aunque no son comunes, si el hormigueo viene acompañado de otros síntomas (como pérdida de fuerza, visión borrosa o mareos), es importante consultar a un médico.
Ciertos medicamentos pueden afectar los nervios con el tiempo. Lo mismo ocurre con el consumo prolongado de alcohol, ya que este puede dañar las fibras nerviosas y afectar la absorción de vitaminas.
Lo primero es no ignorarlo. Si solo pasa de vez en cuando y puedes identificar la causa (por ejemplo, mala postura), probablemente no sea grave. Pero si el adormecimiento o el hormigueo se vuelven frecuentes, intensos, o afectan tu vida diaria, lo mejor es visitar a un médico y hacerte un chequeo completo.